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martes, 6 de diciembre de 2016

La catástrofe de la fábrica de regalos

Un día cualquiera, a punto  de ser Navidad, los elfos estaban tan tranquilamente preparando los regalos para los niños que se portaban bien. Ellos, todos los años repartían los regalos a los niños (los que se portaban bien), eran siempre los mismos (Daniela, Sofía, Alejandro, Hugo...). Pero un día esos niños cambiaron como por arte de magia, ahora eran malos y traviesos, los elfos tenían en la lista de niños buenos a toda la cuadrilla, pero en la lista de niños malos tenía a los niños que siempre se han portado mal, pero justo este año decidieron portarse bien y ser unos angelitos. Los elfos llamaron a los suplentes para que vigilasen como se portaban los niños y para ver si había que cambiar las listas de niños malos o buenos. Los suplentes no sabían donde buscarlos, así que tuvieron una idea; fueron al estanque de los patos y les preguntaron "¿Sabéis donde están los niños de este pueblo?". Los patos se fueron realizando un molesto sonido que les destrozó los tímpanos a los elfos. Los suplentes volvieron a la fábrica y les dijeron a los elfos que la lista estaba bien. Luego los elfos les pidieron que fueran a ver que querían los niños buenos. Entonces se fueron al pueblo a ver que querían. Vieron a unas señoras que le decía una a la otra "Pues mi hijo quiere un dron". Entonces fue cuando los suplentes fueron a toda velocidad a la fábrica y anunciaron "¡Atención! ¡Todos los niños quieren un dron! ¡A fabricarlo!¡YA!". Todos los elfos prepararon unos 30 drones de calidad y con adornos navideños, los metieron grandes cajas y las envolvieron con unos preciosos forros de colores. Al anochecer, Papá Noel cogió la lista de niños buenos, los regalos y su trineo con los renos y partió el viaje de repartida de regalos. Repartió drones a los niños malos que no los querían, a los niños buenos que querían drones no les repartió nada y a los que no los querían pero eran muy buenos tampoco. Se había estropeado la Navidad en ese pueblo, y todo gracias a unos suplentes que no sabían hacer su trabajo bien. A la mañana siguiente todos los niños se levantaron ilusionados a ver que les había traído Papá Noel,pero los buenos niños no tenían nada y fueron llorando con sus madres; los malos no querían regalos pero les había dado un dron a cada uno. Después de eso, se reunieron todos en la plaza aun con lagrimas en la cara, y los niños malos quisieron cambiar de nuevo y ser buenos, así que les dieron sus drones a los que se habían portado bien estas Navidades.

FIN

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